Preguntas para romper el hielo en el trabajo, con amigos, en familia y en una cita
Más de 100 preguntas para romper el hielo, ordenadas por situación, desde un equipo nuevo hasta una segunda cita. Además, cuáles evitar y cómo hacerlas.

Una buena pregunta para romper el hielo tiene un solo trabajo: darle a alguien una forma fácil de decir algo cierto sobre sí mismo. Nada más. No tiene que ser ingeniosa, y mucho menos “divertida” en ese sentido que hace que todos miren la hora.
Las malas fallan de dos maneras. O son tan sosas que todos contestan lo mismo (“¿Qué haces los fines de semana?” “Pues nada, descansar”), o piden demasiado demasiado pronto (“¿Cuál es tu mayor arrepentimiento?” un lunes a las nueve y cuarto). Las preguntas de abajo están en el punto medio. Las ordenamos por situación, porque lo que le preguntas a un equipo nuevo no es lo que le preguntas a alguien en una segunda cita.
Cómo hacerlas sin que sea incómodo
Hay cosas que importan más que la pregunta en sí.
Contesta tú primero. Si eres quien pregunta, responde tu propia pregunta antes que nadie. Así muestras el nivel que esperas. Si dices “mi emoji más usado es la calavera, y eso probablemente dice demasiado de mí”, la gente se relaja. Si no dices nada, todos van a adivinar, y van a adivinar a lo seguro.
Deja que la gente pase. Dilo en voz alta al principio: quien quiera puede pasar, sin explicar nada. Casi nadie lo usa, pero saber que existe cambia cómo contesta la gente.
Una pregunta, no cinco. En grupo, elige una sola pregunta y que vaya rotando. Tres seguidas ya parecen entrevista de trabajo.
Respuestas cortas en grupos grandes. Si son doce, pide una frase por persona. Si son tres en una cena, deja que la plática se vaya por donde quiera. Las mejores preguntas son las que llevan a otra cosa después de la primera respuesta.
Haz una pregunta de seguimiento. “¿Por qué esa?” es la repregunta más útil que existe. Convierte una lista de respuestas en una conversación de verdad.
Preguntas para romper el hielo en el trabajo
Para un equipo nuevo o la primera semana de alguien
Seguras con gente que acabas de conocer. Nadie tiene que contar nada personal, pero las respuestas igual dicen algo.
- ¿Qué hacías antes de este trabajo que nadie aquí se imaginaría?
- ¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado un jefe?
- ¿Qué parte de tu trabajo disfrutas en secreto aunque a los demás les parezca aburrida?
- ¿Cómo tomas el café, y qué tan en serio te lo tomas?
- ¿En qué eres bueno que no tenga nada que ver con el trabajo?
- ¿Cuál fue tu primer trabajo, aunque fuera de verano?
- ¿Eres de entrar temprano o de quedarte tarde?
- ¿Qué hace que una semana de trabajo sea buena para ti?
- ¿Qué app de tu celular usas mucho más de lo que te gustaría admitir?
- Si pudieras cambiar de puesto con alguien de la empresa por un día, ¿con quién sería?
- ¿Qué aprendiste en un trabajo anterior que todavía te sirve?
- ¿Qué es lo mejor de la colonia o el barrio donde vives?
Para abrir una reunión
Para los primeros dos minutos de una reunión de siempre. Respuestas rápidas, nada que requiera pensar mucho.
- ¿Qué cosa buena te pasó desde la última reunión?
- Del uno al diez, ¿cuánta batería traes hoy?
- ¿Qué planes tienes para el fin de semana?
- ¿Qué fue lo último que viste y que sí recomendarías?
- ¿Qué comiste hoy, y lo repetirías?
- Describe tu semana como si fuera el pronóstico del clima.
- ¿Qué aprendiste esta semana, del trabajo o de lo que sea?
- ¿Qué canción no te puedes sacar de la cabeza?
- Si el día de hoy tuviera banda sonora, ¿qué estaría sonando?
- ¿Qué fue lo más útil que hiciste ayer?
Para equipos remotos o híbridos
Los compañeros que trabajan a distancia conocen el trabajo de los demás y casi nada más. Estas preguntas llenan ese hueco, y muchas funcionan porque la gente puede enseñar algo en cámara.
- ¿Qué tienes a la mano ahora mismo que nos puedas enseñar?
- ¿Qué se ve desde tu ventana?
- ¿Tienes alguna mascota que podría aparecer en cámara en cualquier momento?
- ¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar desde casa?
- ¿Qué comes normalmente cuando trabajas desde casa?
- ¿Apagas la compu al terminar o eres de los que “nada más revisan una cosita”?
- ¿Qué hay en tu escritorio que no debería estar ahí?
- ¿Cuál es el ruido que más te distrae donde trabajas? El vecino que está remodelando cuenta.
- Si pudieras trabajar un mes desde cualquier lugar, ¿cuál sería?
- ¿Cómo es tu rutina antes de la primera llamada?
Preguntas para conocer gente con amigos
Para un grupo nuevo o amigos de amigos
Para esa cena donde la mitad de la mesa solo conoce a quien invitó. Ligeras, pero con espacio para una historia.
- ¿De dónde conoces a quien te invitó?
- ¿Cuál es la mejor comida que has probado este año?
- ¿Qué película has visto más de cinco veces?
- ¿Qué pasatiempo empezaste con muchísimas ganas y abandonaste en silencio?
- ¿Qué cosa de tu casa es la más “tú”?
- ¿De qué estabas obsesionado a los doce años?
- ¿A qué concierto volverías si pudieras?
- ¿Qué cosita te arregla el día al instante?
- ¿Cuál fue el mejor viaje que no salió como lo planeaste?
- ¿En qué eres competitivo sin ninguna razón lógica?
- Si fueras a un programa de preguntas, ¿cuál sería tu tema?
- ¿Qué habilidad aprenderías si no te costara nada de tiempo?
Para amigos que creen que ya se conocen
Los amigos de años casi nunca se hacen preguntas, y justo por eso funcionan. Prepárate para discusiones.
- ¿Qué recuerdo de nosotros te viene a la cabeza más seguido de lo que yo pensaría?
- ¿Sobre qué cambiaste de opinión en los últimos cinco años?
- ¿Qué pensaste de mí cuando nos conocimos?
- ¿Qué nunca le has contado al grupo simplemente porque no salió el tema?
- ¿Quién de nosotros duraría más en un reality?
- ¿Qué es lo más raro en ti que has hecho en tu vida?
- Si este grupo tuviera canción de entrada, ¿cuál sería?
- ¿Cuál fue el peor consejo que alguien de aquí ha dado?
- ¿Qué año de tu vida volverías a vivir con gusto?
- ¿Qué decisión tuya cambió más cosas de las que esperabas?
Preguntas para la familia y para todas las edades
Sirven en la comida del domingo, en la mesa de una boda o en cualquier lugar donde haya un niño de nueve años sentado junto a una abuela de ochenta. Todos pueden contestar, y muchas veces las mejores respuestas son de los abuelos.
- ¿Cuál es el mejor regalo que te han dado?
- ¿Cuál era tu juguete o juego favorito de niño?
- Si pudieras tener cualquier animal como mascota, sin pensar en lo práctico, ¿cuál sería?
- ¿Qué querías ser de grande cuando eras chiquito?
- ¿Qué comida odiabas de niño y ahora te encanta, o al revés?
- ¿Qué es lo más chistoso que ha pasado en una reunión familiar?
- ¿Qué frase decían siempre tus papás o tus abuelos?
- Si pudieras ser famoso por una sola cosa, ¿cuál sería?
- ¿Cuál es el mejor paseo de un día que has hecho?
- ¿Qué superpoder te habría servido más en la escuela?
- ¿Cuál es la primera canción que recuerdas que te encantaba?
- ¿Qué receta de la familia nunca se debería perder?
- ¿Cómo era un sábado normal cuando tenías diez años?
- ¿Quién de la familia siempre llega tarde, y por qué siempre es esa persona?
Un consejo: que los niños les pregunten a los adultos. Son mucho mejores para las preguntas de seguimiento y no tienen idea de qué es “de mala educación” preguntar, que es justo la gracia.
Preguntas para una cita y para conversaciones profundas
Primera o segunda cita
En las primeras citas hacen falta preguntas con algo de fondo pero sin presión. Buscas respuestas que lleven a historias, no a puntos del currículum.
- ¿Qué es lo que más te tiene clavado últimamente?
- ¿Hay algún lugar que se sienta como casa aunque no vivas ahí?
- ¿Cómo sería tu domingo perfecto?
- ¿Qué es lo mejor de tu trabajo, y qué parte no volverías a hacer nunca?
- ¿Qué cosa pequeña la gente suele malinterpretar de ti?
- ¿Eres de planear todo o de decidir sobre la marcha?
- ¿Qué fue lo último que te hizo reír de verdad?
- ¿Qué recuerdas mejor: nombres, caras o lo que llevaba puesto la gente?
- ¿En qué te gustaría mejorar este año?
- ¿Qué es lo más espontáneo que has hecho?
- ¿Qué pides siempre en tu restaurante favorito?
- ¿Cómo eras de adolescente?
Pláticas profundas, cuando ya hay confianza
Estas son para después: para amigos cercanos, para tu pareja o para una caminata larga donde nadie tiene que mirar al otro a los ojos. No las uses con alguien que conociste hace una hora.
- ¿De qué estás orgulloso que casi nadie sabe?
- ¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de opinión sobre algo importante?
- ¿Qué hace un buen amigo que un amigo cualquiera no hace?
- ¿Qué agradeces más en este momento?
- ¿Qué miedo superaste, y cómo?
- ¿En qué versión de ti estás intentando convertirte?
- ¿Qué harías con un año libre y suficiente dinero?
- ¿Qué te gustaría que dijera la gente de ti cuando no estás?
- ¿Quién te enseñó más sin proponérselo?
- ¿Qué creías del amor que ya no crees?
- ¿Sobre qué parte de tu vida te gustaría que te preguntaran más?
- Si pudieras hablar contigo hace diez años, ¿qué te dirías?
Preguntas rápidas para cualquier grupo
Cuando necesitas algo más rápido que una pregunta completa, prueba estas. Se contestan en dos segundos y aun así provocan debates.
- ¿Café o té?
- ¿Playa o ciudad?
- ¿Perros o gatos?
- ¿Amanecer o atardecer?
- ¿Libro o película?
- ¿Desayuno dulce o salado?
- ¿Madrugador o nocturno?
- ¿Montaña o mar?
- ¿Llamada o mensaje?
- ¿Ventanilla o pasillo?
Preguntas que mejor no hacer
Hay preguntas que aparecen en todas las listas para romper el hielo y siempre salen mal. Sáltatelas, sobre todo en el trabajo o con gente que no conoces bien.
- Todo lo que tenga que ver con dinero. Sueldo, renta, cuánto pagó por su casa. Ni de broma.
- Política y religión. Entre amigos cercanos que ya tuvieron esas discusiones, va. El primer día, no.
- “¿Estás casado? ¿Para cuándo los hijos?” Hay quien no tiene, quien quiere y no puede, quien acaba de terminar. Ya bastante se lo preguntan las tías en Navidad. Si importa, saldrá solo.
- Edad y apariencia. Nada de “¿cuántos años crees que tengo?”.
- “¿Cuál es tu mayor defecto?” Suena a entrevista de trabajo y vas a recibir una respuesta ensayada.
- Preguntas que piden una historia triste. “¿Qué es lo más difícil que has vivido?” es para una conversación profunda entre dos personas que eligieron tenerla, no para un círculo de quince.
- “Dinos un dato curioso sobre ti.” No ofende, pero es cruel. Nadie tiene un dato curioso preparado, y todos se pasan la ronda en pánico en lugar de escuchar. Haz una pregunta concreta y los datos curiosos salen solos.
- Lo que tú no contestarías. Es una buena prueba. Si dudarías, no la hagas.
Cómo convertir las preguntas en un juego
Si dar la vuelta al círculo se siente demasiado como en la escuela, conviértelo en un juego de adivinar. Una persona contesta una pregunta en secreto (en un papel o en el celular) y los demás adivinan qué dijo. Punto para quien acierte. Funciona muy bien con las preguntas rápidas tipo “café o té”, porque la gente se equivoca muchísimo con amigos que conoce desde hace años.
Otra versión para grupos grandes: todos escriben de forma anónima su respuesta a la misma pregunta, se leen en voz alta y el grupo adivina quién escribió cuál. Para esto van muy bien las preguntas 6, 38 y 56.
Si prefieres que las adivinanzas pasen en el celular, armamos ¿Qué tanto me conoces? justo alrededor de esa primera versión, con paquetes de preguntas para compañeros de trabajo, amigos y parejas.


